Los realmente bendecidos

Realmente

Mientras leía el artículo “La pregunta que el papa Francisco no pudo responder a una niña de 12 años” pensé en “The one thing christians should stop saying”.

En el primero relatan la historia de una niña que le dice lo siguiente al papa Francisco: “Muchos niños son abandonados por sus padres. Muchos de ellos acaban siendo víctimas y les han pasado cosas malas, como adicción a las drogas o prostitución ¿Por qué Dios permite esto, incluso si los niños no tienen culpa? ¿Por qué sólo unos pocos nos ayudan?” a lo que Mario Bergoglio (el papa) no pudo contestar y es que esa respuesta no es fácil de digerir y aún más difícil de dar a una niña de 12 años en esa condición.

Creo que todos nos hemos hecho esta pregunta muchas veces, si Dios existe, ¿Porqué hay tanto mal en las calles? ¿Porqué deja que niños mueran de hambre? ¿Porqué hay gente que no puede salir adelante? Las respuestas más sencillas serían “Por que no se acercan a Dios” que es cierto muchas veces; Dios no le puede dar algo a alguien que no está cerca de El, como en mi caso, cuando me acerqué a Dios me fue mejor (económicamente hablando), pero muchas veces hay gente que está cerca de El pero sin embargo no mejora y esto me lleva a otra de las respuestas: “Por que no tienen fe” muchas veces he visto como algunos hemos atacado a la gente diciendo que no prosperan, no salen adelante o las cosas no cambian porque no tienen fe y aunque a veces es cierto, a veces no lo es.

En el segundo artículo que mencioné “The one thing christians should stop saying”  relata como tenemos la frase de “estoy bendecido” tan sembrada en la mente, tan sembrada que ya ni siquiera estamos conscientes de su significado.

En Mateo 5 (en la nueva traducción viviente), Jesús nos dice lo siguiente:

«Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él,
porque el reino del cielo les pertenece.
Dios bendice a los que lloran,
porque serán consolados.
Dios bendice a los que son humildes,
porque heredarán toda la tierra.
Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dios bendice a los compasivos,
porque serán tratados con compasión.
Dios bendice a los que tienen corazón puro,
porque ellos verán a Dios.
Dios bendice a los que procuran la paz,
porque serán llamados hijos de Dios.
Dios bendice a los que son perseguidos por hacer lo correcto,
porque el reino del cielo les pertenece.
»Dios los bendice a ustedes cuando la gente les hace burla y los persigue y miente acerca de ustedes y dice toda clase de cosas malas en su contra porque son mis seguidores. ¡Alégrense! ¡Estén contentos, porque les espera una gran recompensa en el cielo! Y recuerden que a los antiguos profetas los persiguieron de la misma manera.
Y a veces se nos olvida que lo más importante es lo que está en letras rojas, más que lo que puedan decir mil diccionarios o wikipedia, lo que Jesús dijo debe ser nuestra guía.
El no dijo que bendecidos eran los que tuvieran muchas casas o viajaran mucho, no dijo que bendecidos eran los que usaran ropa de marcas costosas y comieran bien. Y es que vivimos por algo aún más importante que nuestras propias vidas. Debemos recordar que hay una eternidad al final de esta vida y es que termina diciendo “¡Alégrense! ¡Estén contentos, porque les espera una gran recompensa en el cielo!”. Recuerdan cuando en Juan 16, Jesús nos dice “Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Tal vez si, muchas veces nos tocará sufrir, nos tocará no tener lo que tanto deseamos, pero eso ni siquiera importa, porque en la vida que nos espera El nos ha prometido grandes cosas.
Y contestando a la pregunta que no pudieron responder: Niña, no tienes idea de lo que Dios ha prometido para ti por la vida que llevaste aquí y no será una vida que acabe, será una vida eterna llena de cosas buenas.

Metas de inicio de año

metas

Cada principio de año es una buena excusa para querer ser diferente. No le veo lo malo a esto, mientras cumplamos o por lo menos trabajemos para ver alguna si no es que todas nuestras metas cumplirse. Cuantos de nosotros no hacemos nuestra lista de lo que queremos, pero pasan las semanas, la hoja se dobla, se ensucia y se termina tirando.

Alguien dijo un día que mientras no tengamos ningún destino cualquier ruta nos lleva, no importa qué camino tomemos, ya que no importa a donde llegaremos.

Honestamente la constancia es mi “talón de Aquiles” es esa piedrita en el zapato que tanto me molesta. Muchas veces he hecho esa “bendita” lista en la que escribo lo que quiero lograr, a donde quiero llegar… Y luego vuelvo a dejarla allí tirada.

Ahora pienso, ¿Qué habría pasado si Jesús hubiera dejado tirada su “listita” qué habría pasado si hubiera decidido hacerse para atrás, hacer como que nunca sucedió, cómo que nunca soñó con salvarnos y “cantar retirada”? ¿Que hubiera sucedido si en vez de ser consistente hubiera fallado con su propósito? Posiblemente hubiera muerto a los 600 años sin lograrlo.

Y es que a veces nos proponemos metas que muchas veces subestimamos y dejamos a la deriva sin pensar a cuantos beneficiará si lo logramos. Cuántos serán beneficiados si terminas tus estudios, si ponemos esa empresa, si somos más pacientes o puntuales. Los humanos nos relacionamos todo el tiempo con más humanos, y por lo mismo cada decisión que tomamos afecta a otros.

Creo que para hacer nuestra lista debemos tomarnos un poco más de tiempo. Romper las listas egocentristas y volver a pensar en otros. Como cuando nuestra lista aún no era física sino estaba escrita en el corazón y queríamos ser bomberos, doctores y veterinarios por ayudar a otros.

¿Qué tal si volvemos a hacer nuestra lista de metas? Pero que esta vez incluya a los demás, que esta vez no solo pensemos en nosotros mismos al hacerla sino en los que nos rodean. Que nuestras metas no sean un fin, sino un medio para bendecir a otros. Que estén llenas de agradecimiento. Que nuestras metas no terminen en un 31 de diciembre sino terminen en un corazón ajeno, un corazón agradecido de lo que hicimos por el.

Volvamos a escribir, pero que esta vez no se trate acerca de nosotros mismos.

Así fue

Asi fue 1

Y entonces, pude gritar “No más”. Todavía tuve tiempo, 2 minutos bastaron para arrepentirme, para verlo allí, frente a mi y confesar lo que El ya sabía, que no era el mejor, que necesitaba de El.

El fue suficiente, no necesité más. Mis necesidades olvidé. Mis peticiones yo guardé.

No necesitaba más. No quería más. Era el, lo que tanto había buscado, a quién tanto había anhelado.

Estuve a punto de tomar un viaje del cual no había comprado boleto de regreso. Un viaje en el cual, a mitad del camino mi vida terminaría. Yo no lo sabía, ni siquiera imaginaba, pero así era.

A punto de salir el vuelo fue cuando me encontró, ya subido en el avión, le vi allí esperandome.

Por su mirada parecía como que llevaba mucho tiempo allí de pie. Parecía como si hubiera estado esperando desde el día en que nací.

Al verlo reconocí su rostro. Recordé haberlo visto en alguna parte. Si, era el. En cada paso de mi vida El había estado allí. Fue quien me cuido cuando me metí por lugares oscuros y peligrosos. Fue El que miraba por mi ventana cuando lloraba por las noches. Era El. Si, era El..

Se escuchó un grito en todo lugar, si fui yo. No me importó que la gente volteara sus ojos hacía mi. No sabía quien era, pero sabía que me amaba…