Así fue

Asi fue 1

Y entonces, pude gritar “No más”. Todavía tuve tiempo, 2 minutos bastaron para arrepentirme, para verlo allí, frente a mi y confesar lo que El ya sabía, que no era el mejor, que necesitaba de El.

El fue suficiente, no necesité más. Mis necesidades olvidé. Mis peticiones yo guardé.

No necesitaba más. No quería más. Era el, lo que tanto había buscado, a quién tanto había anhelado.

Estuve a punto de tomar un viaje del cual no había comprado boleto de regreso. Un viaje en el cual, a mitad del camino mi vida terminaría. Yo no lo sabía, ni siquiera imaginaba, pero así era.

A punto de salir el vuelo fue cuando me encontró, ya subido en el avión, le vi allí esperandome.

Por su mirada parecía como que llevaba mucho tiempo allí de pie. Parecía como si hubiera estado esperando desde el día en que nací.

Al verlo reconocí su rostro. Recordé haberlo visto en alguna parte. Si, era el. En cada paso de mi vida El había estado allí. Fue quien me cuido cuando me metí por lugares oscuros y peligrosos. Fue El que miraba por mi ventana cuando lloraba por las noches. Era El. Si, era El..

Se escuchó un grito en todo lugar, si fui yo. No me importó que la gente volteara sus ojos hacía mi. No sabía quien era, pero sabía que me amaba…

Esto que me estorba

Hace pocos días escuché predicar a una de mis mejores amigas de toda la vida, Pily Rivera, y la escuché decir una frase con la que no pude sentirme más identificado “Esta carne que nos estorba”, entrando en contexto ella se refería a que la carne muchas veces nos estorba a llevar Gloria a Dios. ¿O no es así? ¿No es la carne la que provoca que no tengamos ganas de orar? ¿No es la carne la que hace que queramos pecar, aún sabiendo que está mal? ¿No es nuestra carne la que nos aleja de obedecer? *Todas las anteriores son correctas* ¿no?

A veces me pregunto ¿Qué hizo David para que aún “su carne anhelara a Dios”?

Si alguien se lo preguntaba a veces el sueño me gana, las ganas de ver una película y comer poporopos o simplemente revisar mi feed de instagram me vencen. A veces mi carne me empuja, me lleva o simplemente me acompaña a alejarme del ser que cambió mi vida.

A veces en serio quisiera poder orar mientras duermo, pero entonces ¿Dónde entraría lo de que “mientras el cuerpo exterior se debilita, el interior se fortalece”? Necesitamos oportunidades para agradar incluso cuando no tenemos ganas de hacerlo o tal vez tenemos las “ganas” pero no lo hacemos.

Que hay de aquellas veces en las que Dios no responde “Como debió hacerlo” y lo escribo entre comillas, porque el siempre contestará como debe. ¿Qué hay de aquellas veces en las que ya oramos mil veces por algo, pero simplemente no cambia? Incluso allí, debemos adorar, entender que Sus planes y tiempos son perfectos, que El, no se equivoca. Pero es nuestra carne la que nos hace dudar, la que hace que nos entristezcamos en vez de levantar las manos y decir “¡Jesús, sigo confiando!”

Mientras escribía esto pensé: “Ojalá tuviera la formula secreta para hacer morir la carne.” ¡Luego recordé que está escrita! Mientras más del Espíritu somos, menos carnales seremos.

10 random facts about “Me”

10 random

  1. No hay amor más grande que el mío.
  2. Renuncié a mi vida de rey, para venir a salvarte. Sé que me necesitabas.
  3. A pesar de tus errores, defectos y debilidades, mi amor siempre estará para ti.
  4. Me hice pobre, para que fueras rico.
  5. Dije que “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” y yo di mi vida por ti. Si, quiero que seamos amigos.
  6. Mi pasión, mi mayor sueño, mi anhelo más grande es: Que vivas una eternidad a mi lado.
  7. Preparé algo especial, solo para ti, acá en mi casa.
  8. Mi papá tiene cierto vicio por querer estar cerca de ti..
  9. A veces no entiendo por qué la gente se complica para hablarme, si las instrucciones son claras. (Mateo 6:6)
  10. ¿Ya mencioné que te amo?

-Jesús